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Además, su vida fue todo una provocación, siempre se distinguió por el cambio, arrastrando la mayor cantidad de baúles posibles, con lo más valioso de cada casa que habitaban alrededor del mundo. Por la profesión de su padre, vivían trasladándose de cultura en cultura. Primero Africa, luego Egipto, Italia, después París, hasta recalar en Buenos Aires…
… Mamá era muy creativa, jugaba mucho con nosotras, quizás por tantos cambios, pero lo mío fue como mágico. La mujer era educada para servir al hombre, acompañarlo, no ser protagonista; y yo terca, quise viajar a París a estudiar, y papá no quería, hasta que finalmente accedió…por mi insistencia, por lo caprichosa y divertida; también era bohemia, pero muy aferrada a mi familia, a la educación, siempre fui una hippie, pero limpita!!! Lanza una franca sonrisa, y vuelve a recordar - Fue muy duro, mi papá con un temperamento muy oriental, con otros cánones para la mujer, así que en verdad cedió muchísimo en cuanto a mis deseos.
Era muy sensible, muy llorona, muy tímida, nada de lo que soy ahora o bien, lo que la gente ve en mí… Me hizo muy bien estudiar afuera, tuve la experiencia o la bendición de ser llamada para participar en el 2000, en la Bienal de la región de St. Etienne (en Francia), ser reconocida luego de tantos años como una representante argentina en el mundo, me dio una enorme satisfacción.
-¿Cómo fue el proceso de armarte un nombre con un estilo tan especial?
-Nunca pensé que esto podría llegar a pasar, volví a Buenos Aires, luego de haber estudiado en París, diseño, arte, escultura…y no sabía cuál de esos perfiles iba a seguir. Empecé a diseñar mi ropa, a experimentar con formas, a pintar las prendas en mi casa, y mis amigas quedaban impactadas con lo que hacía…Y lo primero, que empecé a diseñar para otros, fue ropa de hombre; camisas estilo cowboy, me inspiré mucho en las prendas de mi padre en África, con recortes, en colores y las compraba una boutique en Olivos. Las hacía con encaje, todas las semanas tenía un pedido. Y ahí aprendí todo, la moldería, el emballenado, hasta hice zapatos. Después, compré tela pana de tapicería para diseñar prendas, “lookeaba” los jeans, todo lo que estaba a mi alcance lo transformaba. Y mi papá para que me quedara en el país, me alquiló un local en la calle Santa Fe y ese local era mi taller, mi vidriera mi todo…
-¿Y cómo te reconoció la prensa y el mundo del espectáculo?
-Vendía a las boutiques, sin etiquetas, como mayorista. Y entraban a mi tienda una serie de personas, que se interesaban en mi ropa, actrices, productoras, como Celina Balcarce… buscando prendas diferentes, entonces recalaban en mi local, yo estaba como en otra, me había casado a los 19 años, tenía un hijo, entonces luchaba por mi independencia con un crecimiento mental muy fuerte, buceando en mi vocación y experimentando todo el tiempo, hasta lograr mi estilo para una mujer canchera, sexy, con imaginación y carácter, en contraposición con mi vida, familiera, muy introspectiva..
-¿Por ese estilo sexy, entre provocador y bohemio es que te eligen los personajes y “celebrities”?
-La verdad no lo sé, puede ser, a mí siempre me gustó jugar en todo, me encanta provocar y abrir el juego. Lancé mi línea con mi nombre, abrí mis locales, luego los cerré a todos. Tuve 3 hijos más. Me dediqué a mi marido y a mis hijos. Y decidí reabrir sólo el taller, tipo Showroom y vendía al exterior. Y es ahí que Elena Fortabat, me pide que muestre mis diseños en la televisión, que exponga mis colecciones, y me lleva junto a Fernando Bravo, Lucía Miranda…Y así me empezaron a invitar para participar en distintos programas…Inventé los vestidos lluvia, formados por cortinas y cortinas de canutillos, trabajaba mucho la lycra, era un trabajo muy llamativo…no había un auge de diseñadores como ahora. Estaban los fabricantes por un lado y diseñadores, muy pocos de Alta Costura, por el otro...
-¿Y al mundo de la Alta Costura entraste por ese espíritu inquieto que te impulsa a nuevos retos?
-Un poco por eso y porque fui creciendo, y mis clientas me pedían más, que las vista para las distintas ocasiones de su vida. Así que fui siendo mucho más profesional, fue como una vorágine de cosas, por ejemplo en 1995, fui elegida en Düsseldorff (Alemania) como la mejor diseñadora, y fue un desfile memorable... Acá mi estilo, no tenía tanta repercusión como en el exterior. Hacía mis presentaciones en la tele, en distintas pasarelas, etc. Pero no había realizado mi desfile propio aún, había mucha energía y ganas de hacer cosas... Después me llamaron para participar en la semana de la moda de Miami, Ecuador, Perú, Chile, Colombia…
-Recorriste el mundo como en tu infancia, pero esta vez por tus propios medios, tu vocación y estilo te llevaron a lucirte por las pasarelas internacionales… ¿Cómo sigue tu novela?
-Fui creciendo, siendo más conocida, también me llaman para vestir a Moria Casán, y nos hicimos muy amigas, se enamoró de mis diseños, y me pidió después que le cambie el look para la obra “Brujas”, me emocioné tanto, porque era un desafío muy grande, y hasta hoy la sigo vistiendo…y me encanta hacerlo. Paralelamente a toda esa vorágine de los medios, hice mi propio desfile en el Hotel Alvear, con una repercusión enorme, ahora sí en Argentina. Todo esto siento, es fruto de esa constante provocación en mí, esos grandes desafíos que me impongo; formar una familia primero, realizarme como diseñadora, como mujer de negocios…en fin…
-Esa provocación se ve reflejada en tu trama de base, el leopardo es como tu marca, tu sello personal, ¿No?
-No la siento como una trama sensual, para mí tiene que ver con mi vida, mi infancia, mis bolsas son así, mi perfume también. Quizás es mi manera de provocar al resto a partir de esto, y que entren a mi mundo privado, a esos años en Africa, rodeada de los colores tierra, la selva que me acompaña en todas esas plantas que ves ahí. Lograr que la gente esté cómoda con mis muebles rústicos, confortables y en un ámbito de mucho espacio, para poder elegir, probarse, sentir mis diseños. Obviamente mi espacio se inspira en mi historia, en lo que me refleja, per eso no significa que haga un vestido híper ajustado de lycra en leopardo, tiene más que ver con mi esencia…
-¿Y qué es lo que busca una novia al vestirse con tu nombre, ser diferente quizás?
-La novia busca una exclusividad absoluta, no ser igual, ni tener un vestido hecho en serie, no naif, pero sí princesa. Juego con el volumen, ahora hay una vuelta a lo vintage, a la época…me inspiro en historias, en la gente, en los viajes. Es como que siento que en estos momentos, voy mucho hacia mi niñez, es como que no quiero sacarme esa nena que llevo adentro, es mi manera de diseñar, de armar mi empresa… El día que sienta que mi nena se va, me muero…Mi vida es este juego, apasionado, de colores, de formas, me divierte reinventarme todo el tiempo…me encanta crear en todos lados y en todo mis momentos. Esta soy yo. Nada más.
Paola Barrera Cortés |